miércoles, 10 de agosto de 2016

Tiempos de reflexión

(Fuente)
Me columpio suavemente al compás del viento en el lugar donde hace años lo solía hacer más a menudo. Ya está a unas pocas horas de atardecer por lo que mi tiempo de reflexión está a punto de acabar.
Es bastante extraño para mí, ya que nunca hubiese creído que llegaría a este punto en el que necesitara detener el tiempo, aunque solo fuera por unos instantes, y ponerme a pensar, a mirar atrás viendo todo lo que ya he recorrido.

A veces pienso que mi vida ha sido bastante normal, que nunca he hecho nada emocionante hasta que puedo tener estos tiempos de reflexión donde puedo ver todos mis recuerdos desde que tengo razón, mis momentos felices y los que no lo fueron tanto. Aquellos en los que dudé o en los que me enfadé.Y las decisiones que me llevaron a ellos. Absolutamente todos los que me ha hecho estar aquí hoy y ser como soy.
La historia que llevo escrita y que ya nunca cambiará. Solo me queda seguir por el camino inexplorado, dándolo todo de mí hasta que mi cuerpo no pueda más; sin olvidarme de observar de vez en cuando el paisaje a mi alrededor, aunque el tiempo no se detenga. Tan solo unos minutos de mi tiempo, no más…

Como en este momento.

Esto me ayuda a coger fuerzas para seguir y levantarme, como siempre termino haciendo; ahora toca un comienzo de otro capítulo de mi vida, al igual que las personas que me rodean; como las más cercanas con quienes comparto experiencias y recuerdos haciendo que formen parte de mi historia o las que se fueron pero aún siguen teniendo esa parte imborrable dentro de la misma.
¿Qué si tengo miedo? No lo voy a negar, esta sensación que me está haciendo dudar, pero sé que el único movimiento para avanzar es moverse, si no me quedare estancada. Sin saber quien puedo quien puedo llegar a ser realmente.

Doy un pequeño salto bajándome del columpio y camino hasta llegar a un pequeño lago donde me agacho para poder verme. Puedo ver como mi reflejo no se puede ver completamente en el agua. Y tan solo puedo pensar en que es lo que me falta para poder verlo completamente.
Hace poco solía pensar en que lo que buscaba era a alguien que me complementase, quizá eso me arreglaría. Pero me he dado cuenta de que no es así, no necesito a alguien que me arregle.

Debo ser yo la que deba hacerlo, quizá pueda necesitar ayuda en el camino pero al final yo soy la que tengo que llegar hasta donde esta mi meta. Quizá no tenga trazado un camino recto o que haya bastantes rocas o halle alguna tormenta. Nunca lo sabré.
Solo espero que en ninguno de los tiempos de reflexión que me quedan piense en una de las acciones que más temo, rendirme.

En el agua cristalina puedo ver como poco a poco el sol va desapareciendo, pero no me muevo de allí hasta que veo que una luna creciente se allá arriba en el cielo. Me pongo de pie y entonces es cuando veo que mi reflejo, detrás de mi espalda unas largas alas blancas. No las puedo ver claramente, ya que se ven algo borrosas pero ahí están.
Alzo mis ojos hacia el cielo estrellado mirando la luna, prometiendo que algún día, ese reflejo estaría completo. Sonrío mientras me encamino hacia la carretera dejando aquel solitario parque con las ideas algo más claras. Ahora toca irme a casa.

Y después solo tenía que cumplir una cosa.


“Llegar a mi meta”

No hay comentarios:

Publicar un comentario