sábado, 16 de julio de 2016

Sombras de mis noches de insomnio


00:00

Se fuerte
Todo irá bien

Se repite rítmicamente en mi cabeza, como un eco infinito que no sé cuando parará. Afuera, ya todo es oscuro y en silencio, al igual que en mi cuarto; a excepción de la luz de mi pequeña lámpara. Otra noche de insomnio, solo que esta vez no paro de notar una sensación extraña que me forma un nudo en el estómago. Al final decido apagar la única luz que queda en el cuarto y luchar por conseguir algo de reposo. Al menos un ratito, es lo único que necesito. Sin tener que pensar ni preocuparme por nada…
Al rato, como si mi mente y mi cuerpo me escucharán emito un bostezo y me dejo llevar al mundo de Morfeo con la última visión de una extraña sombra pintada en la pared.

A mí alrededor, se encuentra una larga estepa donde no hay ni un alma, ni siquiera un solo sonido. Me pongo en marcha sin rumbo fijo aparente, tan solo esperando que algo suceda. 
Ni siquiera puedo reconocer nada de mi entorno, ni sé cómo he llegado hasta aquí. Todo es tan extraño, ¿me habré perdido? No creo, al menos no me siento como estuviera perdida. Aunque en realidad no siento nada… 
Me detengo mirando a mi alrededor, al darme la vuelta puedo ver en la lejanía pequeñas construcciones, al ver la torre del castillo empiezo a reconocer el lugar y me pongo rumbo hacía allí. Mi corazón empieza a latir con fuerza al acelerar el paso, a mi lado el sol ya está a punto de desaparecer mientras que los pequeños edificios se van haciendo cada vez más altos. 
Justo al llegar al pueblo me quedo observando un extraño cartel que preside la entrada, donde se puede leer algo que me deja un poco en shock. 

“Bienvenido al pueblo, donde ya nada podrás encontrar 
pues lo perdido ya no existe y lo nuevo ya se no está. 
por eso, vuelve por tu camino, a donde ya no te podamos ver.”

Una oleada de escalofríos invade mi cuerpo y, por unos segundos todo me pide que huya, que me aleje de aquel sitio, pero los recuerdos son más fuertes y cruzo la entrada, ahora ya más tranquila al ver que nada pasa. Qué he vuelto y nada va a volver pasar. 

Aunque me percato de que nada está como antes, hay casas abandonadas por todas partes por donde paso, muchas con las paredes agrietadas y ventanas rotas. A mi paso se encienden las luces de las farolas de la calle por donde estoy paseando, y es cuando me percato que ya se ha hecho completamente de noche. 
Acelero mi paso buscando el edificio que mi corazón anhela volver a ver, recordando por donde tengo que seguir. Ahora lo veo, allí al fondo de la calle, al acercarme me percato cómo está igual que la última vez que lo vi, cosa que me extraña en un primer momento debido al mal estado que tienen las demás construcciones de la zona, pero eso no me impide que vaya hacia allí. 
No ahora que estoy aquí, no ahora que he vuelto. Aunque esto fuera solamente un sueño, quiero seguir permaneciendo aquí, al menos por unas horas más. 
Intento abrir la puerta del portal encontrándomela abierta y empiezo la carrera a subir las escaleras, sin pensarme antes si coger el ascensor. Pero me da igual, ya estoy cerca del tercer piso.
Al llegar al segundo paró en seco al oír el sonido de unas pisadas junto de un extraño gruñido que procede de más arriba, mi corazón empieza a latir con fuerza al sentir que se está acercando, solo que está vez es de puro terror. 
Bajo corriendo las escaleras intentando hacer el menor ruido posible, incluso, cuando llego al primero no dudo en dar al botón del ascensor. 
Qué irónico, ¿no? Incluso cuando sabemos que algo no va a funcionar ni en sueños seguirnos haciéndolo. 
¿Cómo puedo estar pensando en estas cosas ahora? ¿Cómo ha podido cambiar tan rápido el sueño y convertirse en esto? 
Justo cuando salgo cierro la puerta del portal. Miro a mi alrededor y me quedo observando el cartel que hay justo al lado de los timbres, con el mismo texto que en el que había en el de la entrada del pueblo. 
Y entonces es cuando empiezo a notar la sensación extraña, como si algo me estuviera empujando hacia algún sitio, de repente me siento como si estuviera en dos sitios diferentes, uno allí y otro tumbada en mí cama. 
El paisaje de mí alrededor cambia poco a poco, empezando a volverse borroso. Todo va muy rápido hasta volverse de nuevo todo oscuro. 

Vuelvo a estar tumbada en mi cuarto, tumbada en mi cama, solo que ahora solo hay un solo temor en mi mente. 
¿Qué me pasa? 
¿Por qué no me puedo mover? 
Y es que es verdad cuando comprendo que no puedo mover ni un solo músculo de mi cuerpo, ni siquiera abrir mis ojos, tan solo mi conciencia está despierta; además de mi sistema auditivo y esta horrible sensación de estar vigilada. 
¡Por favor, que acabe ya! 
Es lo único que repite mi mente gritando inútilmente ya que no puedo emitir sonido alguno. Me esfuerzo mentalmente para poder mover alguna articulación de mi cuerpo, sin éxito, cuando mi mente empieza a gritar en señal de alarma al notar una ligera presión en el tobillo por encima de la manta, como si alguien me lo estuviera cogiendo. Entonces es cuando empiezo a notar como ya puedo mover los dedos de mis pies y me enderezo al instante encendiendo la luz de mi cuarto, pero no había nadie. Todo está completamente en orden, como si todo hubiera sido un mal sueño. 

02:50 
No ha pasado mucho tiempo desde que volví a despertar, pero aún sigo con mis acelerados latidos retumbando en mí cabeza, cada vez más ralentizados. Me bebo un vaso de agua intentando tranquilizarme a la vez que acompaso mi respiración. Vuelvo a tumbarme ahora relajada y apago la luz de la mesilla intentando volver a dormir. 

Tengo que acostumbrarme a esto, a vivir aquí. 
No puedo dejar que el miedo me venza 
Ni me haga cambiar de opinión 
Ni siquiera un terror nocturno cambiará eso. 
O al menos, eso espero…


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